Moción: La preocupación

En línea con mi anterior moción sobre el significado de la palabra “Expresión”, hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre el significado de la palabra “Preocupación” y el impacto que tiene en la forma en que abordamos la vida.

La preocupación, como lo expresa su etimología, no es otra cosa que una Pre-Ocupación, es decir que cuando nos preocupamos lo que hacemos es ocuparnos previa o anticipadamente. Por lo tanto, pasamos de un estado de ocupación presente a un estado de angustia debido a la incertidumbre del futuro o a una posibilidad negativa. Esto hace que olvidemos el presente debido al miedo del futuro.

Por consiguiente, si entendemos el origen de la palabra, podemos decidir si queremos vivir la vida Pre-Ocupados u Ocupados. Por ejemplo, muchos pueden sentirse afligidos por la falta de empleo o por el deseo de un mejor empleo. Frente a esta situación, hay dos formas de actuar: la primera es ocuparse de la situación, mandar hojas de vida, ampliar la red de contactos, tomar cursos de educación continua, crear una empresa y muchas cosas más que a corto, mediano o largo plazo traerán como resultado la consecución de un trabajo, o de un mejor; y la segunda opción es quedarse en el lamento, la angustia, el estrés y la preocupación, que a corto, mediano o largo plazo no traerán nada porque no te has ocupado de lo necesario, del presente.

De la misma forma, hoy en día estamos muy preocupados con lo que puede pasar a futuro debido a la pandemia del Covid-19. Y las opciones son las mismas: O te ocupas del presente, ajustas tus procesos, tus finanzas, tu forma de hacer negocios y te reinventas, entre muchas otras acciones; o te preocupas por el futuro, sin tomar las acciones necesarias para evitar cualquier resultado negativo, lo que por defecto funcionará como una profecía auto-cumplida.

Al final, cuando nos pre-ocupamos, los únicos resultados posibles son que nuestro miedo se haga realidad o que no pase nada, pero ninguno de esos resultados son el producto de nuestro actuar, son sólo el resultado de la suerte o el azar. Sólo ocupándonos en el presente, en lo que hoy podemos hacer, tenemos la posibilidad de hacer que el futuro que deseamos se dé como lo soñamos.

El futuro es el resultado de los pasos que das hoy, así que tú puedes elegir qué pasos dar y en qué dirección, dependiendo del futuro que deseas. Si sólo te preocupas, no estás caminando hacia ninguna dirección, así que cualquier resultado puede pasar.

Recuerda, es tú decisión vivir pre-ocupado y gobernado por tus miedos, inseguridades e incertidumbres, o decidir tomar acciones hoy para ocuparte de tu presente y así construir el futuro que deseas.

Por consiguiente, ¿Estás pre-ocupado o te estás ocupando de construir tu futuro ideal?

Los invito a que me cuenten qué acciones están realizando hoy para apropiarse de su propio destino.

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Moción: Las palabras hieren, sólo si lo permites.

Las palabras y el lenguaje tienen un gran poder sobre nuestras vidas porque determinan la forma en que pensamos sobre los demás y sobre nosotros mismos, entre muchas otras cosas. No obstante, este proceso se da interiormente, en nuestra comunicación con nosotros mismos, así que en la práctica, las únicas palabras que tienen poder, son las tuyas. Cada uno de nosotros es el protagonista y narrador de su propia vida, por lo tanto, la única historia que cuenta es la que nosotros creamos sobre nosotros mismos.

¿Quién determina qué es la felicidad, la belleza, el amor, lo aceptable y lo ideal? Cada uno de nosotros. Por lo tanto, ¿Qué importa lo que los demás piensen? En realidad, si así lo decides, nada. Lo único que realmente importa es lo que tú pienses de ti mismo.

Las personas pueden intentar herirte y hacerte sentir inferior, pero eres tú el que decide si te dejas herir y si te dejas afectar por lo que los demás dicen. Los seres humanos tendemos a decir nuestras opiniones sobre lo que consideramos real para nosotros, y tratamos de extender nuestra realidad a los demás, para sentir que pertenecemos. Damos juicios de valor sobre lo que consideramos bello, inteligente, ideal, etc., pero debes recordar que no es más que eso, una opinión sobre una realidad, pero no necesariamente tú tienes que estar de acuerdo con esa opinión y esa realidad.

Este tema siempre me recuerda la película “Amor ciego”, porque si tu estás enamorado, nada más importa. Las personas pueden decirte que la persona que amas no es bella, inteligente, amable, etc., pero si tú la vez hermosa, te reta intelectualmente y es amable contigo, eso lo único que debería importarte. Lo mismo pasa con tu autoestima. Si otras personas te dice que eres una persona fea, boba, no interesante, etc., es su opinión, pero si tú te sientes una persona hermosa, inteligente e interesante, las palabras de los demás no pueden herirte ni tocarte.

El problema surge cuando permitimos que las palabras de otros, sus opiniones y realidades, nos hieran y se conviertan en nuestra propia opinión y realidad. Si sólo te consideras una persona bella porque te lo dicen, o inteligente porque obtienes buenas calificaciones, o interesante porque muchas personas te rodean, estás permitiendo que tu felicidad, tu vida y tu historia sea contada por otros. Dejas de ser el narrador y protagonista de tu historia y te conviertes en el títere de los demás.

Por lo tanto, no permitas que las palabras de los demás te lastimen y evita intentar lastimar a los demás con tus palabras. Confía únicamente en la historia que tu mismo te cuentas y crea la mejor historia de ti mismo, una historia que te recuerde siempre que eres una persona maravillosa y única, y que tienes todo para ser feliz.

Moción: Democracias fallidas

El modelo democrático, tan idóneo en palabras y en papel, está evidenciando tener grandes fallas en la práctica, a mi parecer, en muchos países que lo ejercen. Y estos problemas vienen de todas partes, desde los gobernantes y las instituciones y poderes democráticos, hasta de la ciudadanía, en su forma de ejercerla y controlarla.

Primero, creo que los gobernantes y las instituciones democráticas se han olvidado de su rol, como representantes de una intencionalidad colectiva manifestada en las urnas, pero que no es estable y que se transforma constantemente. En esta situación, parece ser que el único rol de la ciudadanía es votar y ya. Y el único interés de los gobernantes es hacer que la ciudadanía vote por ellos, para que ellos puedan ejercer su plan de gobierno, sin necesidad de escuchar a la ciudadanía. Una vez electo, cada gobernante perece que se olvida de las personas que lo eligieron y peor aún, de las personas que aunque no lo eligieron, hacen parte de la población a gobernar.

Es decir, que desde las instituciones y los poderes democráticos, la democracia se ejerce para llegar a los cargos públicos, pero de ahí en adelante no se requiere. Después de las elecciones se transforma a un modelo autoritario, en donde cada representante busca sus intereses particulares, olvidándose de los intereses del pueblo. Parece que dirigen desde un escritorio, desconociendo la realidad de su pueblo.

Si lo comparamos con el sector privado, es como pensar que el rol de un gerente es estar todo el día en su oficina, viendo informes, sin ni siquiera conocer sus oficinas y las personas que laboran en ellas. Un gerente general que se respete, debe conocer todos los niveles de su organización y estar siempre dispuesto a escuchar a cualquiera de sus empleados. Lo mismo debería pasar en nuestras democracias, pero me parece que no pasa así. Los gobernantes gobiernan con informes, desconociendo la realidad de sus poblaciones y sin ningún mecanismo idóneo para escucharlos.

Segundo, y en relación con lo anterior, el rol del ciudadano de una democracia se ha venido desfigurando. Su único rol es votar. Más allá de eso, el ciudadano no encuentra los mecanismos idóneos para manifestar sus inconformidades y para encontrar respuestas. Por lo tanto, en la gran mayoría de los países veo como el ciudadano ha decidido optar por la “fácil” y es secuestrar las democracias. Hoy en día vivimos en democracias secuestradas por el interés del momento.

En Colombia por ejemplo, cada día un sector diferente toma la misma estrategia para hacerse “escuchar”. Los indígenas, taxistas, médicos, profesores, empleados de la rama judicial, campesinos, guerrilleros y paramilitares son sólo algunos de los ejemplos que en los últimos años han decidido hacer paros o manifestaciones de alguna índole para manifestar su inconformidad. Y no me mal interpreten, la marcha, el paro y las manifestaciones son una opción bastante válida, el problema está en la forma. Entre más colapsen al país, entre más daños o perdidas económicas causen, “mejor” es el resultado para hacerse escuchar y que el gobierno se siente a dialogar con ellos.

Reconozco que en muchos de estos casos, las causas son válidas e importantes, pero para mi pierden toda validez cuando la estrategia es hacer valer sus intereses por encima de los intereses de los demás. Lo hacemos para ganar algo, sin importar quienes pierdan. Y lo peor, es que todos estamos buscando mejorar, pero en muchos casos los resultados son tan fatídicos, que el presupuesto se destina para reparar lo destruido en vez de invertirlo en las verdaderas necesidades, así que de esta forma, secuestrando a la fuerza el escuchar del estado, nadie gana.

Finalmente, creo que si queremos resultados diferentes, debemos hacer cosas diferentes. Como ciudadanos, debemos reinventar nuestra forma de hacernos escuchar en las democracias, sin destruir o secuestrar al país, pero si evidenciando lo importante que nuestra voz es. Debemos crear nuevas formas, más simbólicas, con mayor significado e impacto, que permitan construir a futuro. Vivimos en un mundo digital, donde la reputación de una empresa se puede desplomar en 5 minutos por un mal actuar, pero nos parece improbable hacer lo mismo con las instituciones públicas y gobernantes. Yo no lo creo, y estoy seguro que hay formas diferentes de hacer valer nuestros derechos, respetando los de los demás, y sin necesidad de violencia.

En conclusión, si no queremos seguir viviendo en democracias fallidas, señores gobernantes y empleados públicos, necesitamos que escuchen al pueblo y que creen canales idóneos de comunicación para entender las necesidades de la población, para que puedan tenerlas en cuenta al momento de hacer su trabajo por el bien de toda la ciudadanía. Y compañeros ciudadanos, basta ya de secuestrar el actuar del estado a través de actos de violencia o manifestaciones que paralicen la economía, la movilidad y la libertad de los demás ciudadanos. Debemos crear nuevas alternativas para hacer valer nuestros intereses, respetando los intereses de los demás, de forma pacífica pero efectiva.

Ojalá, si ambas partes hacemos bien nuestra labor, nuestras democracias puedan brillar por ser ejemplo de prosperidad y bienestar para todos sus ciudadanos, gracias a instituciones sólidas y confiables que escuchan al pueblo, y una ciudadanía activa, participativa, que respeta y construye.

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Moción: Micro-violencias e irrespeto.

En línea con la anterior publicación, un amigo en estos días publicó una imagen de cuatro micro-machismos, los cuales efectivamente cuando se dan desde un hombre hacia una mujer, se constituyen en actitudes machistas, no obstante, si lo vemos con una mirada más amplia, esos comportamientos son micro-violencias y señales claras de irrespeto, independientemente de quién las origine y hacia quién se enfoquen. He aquí mi adaptación:

Soberbia: Cuando una persona incrédula cuestiona tu conocimiento e intenta iluminar tu discurso con su sabiduría. Es decir, cuando alguien trata de imponer sus creencias o su realidad sobre los demás, ejerce una violencia y denota que no respeta las creencias de los demás, al considerar que sólo la suya es válida.

Interrupcionitis: Interrupción innecesaria del discurso de una persona por parte de otra. Cuando alguien no permite que otras personas se expresen libre y abiertamente sobre cualquier tema, interrumpiéndolas y en muchos casos poniendo palabras en sus bocas como señal de que eso no es lo que querían decir sino otra cosa, se está violentando el derecho a la libre expresión y creencias.

Normalitis: Este concepto consiste en hacerle cree a una persona, de forma muy sutil, que está loca. Al no entender los pensamientos y sentimientos de otra persona, o al no compartirlos, tendemos a considerar que esa otra persona no es normal, no está en lo correcto y/o que está equivocada y tratamos de diferentes formas, algunas veces sutiles, y otras veces no tanto, de que cambie sus creencias a miedo de parecer estar loca, o no ser “normal”. Nuevamente, intentamos imponer nuestra realidad, violentando las creencias de los demás, enmascarados en la falsa creencia de que hay comportamientos normales y anormales.

Plagio: Se trata de ese momento, en que tienes una idea, la aplicas y una persona diferente se lleva los créditos de tu iniciativa. Puede ser tu jefe, un compañero, amigo, familiar o quien sea, aquí y en cualquier parte del mundo es usurpación, plagio. Cuando alguien hace pasar pasar por propias, iniciativas de otros, es una clara violencia y una señal de menosprecio e irrespeto con la persona que realizó todo el esfuerzo.

Por lo tanto, si aplicamos alguna o todas las actitudes expresadas en este escrito, no sólo estaremos actuando con actitud machista, si somos hombres y lo aplicamos con mujeres, sino que en general estaremos cometiendo actos de violencia sutil y demostrando nuestra falta de respeto por los demás.

Recordemos no ser soberbios creyendo que siempre tenemos la razón, permitamos que todos expresen libre y abiertamente sus opiniones sin interrupciones, olvidemos la falsa creencia de que hay cosas normales, y nunca robemos el esfuerzo de los demás. No importa quienes somos y a quienes aplicamos estas actitudes, pues si lo hacemos, siempre estaremos actuando violentamente, así no lo parezca.

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Moción: La paradoja de la inclusión en el lenguaje

Entre más visibilidad tratamos de darle a través del lenguaje a minorías o grupos sociales que históricamente han estado en situación de discriminación o desigualdad frente a otros grupos, paradójicamente más énfasis hacemos en que son diferentes. Por lo tanto, creo que debemos buscar un equilibrio entre visibilidad, reparación y verdadera inclusión.

Por ejemplo, la tendencia creciente de expresar cargos en femenino para darle visibilidad e inclusión a las mujeres, a mi parecer, genera de alguna forma un efecto de exclusión, resaltando que las mujeres y los hombres son diferentes, cuando en esencia lo que queremos es revindicar la igualdad humana, sin diferencia de género. Complejizar el lenguaje diciendo “los líderes y las lideresas”, “los alcaldes y las alcaldesas”, “los presidentes y las presidentas” en vez de incluir, separa.

Creo que debemos tener claras las estadísticas y elaborar planes de acción para que hombres y mujeres tengan igualdad laboral y salarial, de tal forma que tengamos visibilidad y reparación. No obstante, hacer énfasis a través del lenguaje, de la diferencia de género, lo que puede producir es una diferenciación.

Y lo mismo con todos los casos. Si para expresar igualdad y visibilidad vamos a empezar a hablar de ricos y pobres, blancos, negros e indígenas, jóvenes y viejos, heterosexuales, homosexuales y bisexuales, personas con discapacidad y personas sin discapacidad, en vez de incluir a través del lenguaje, lo que hacemos es profundizar las brechas y la diferenciación entre grupos humanos. Además, si empezamos a segmentar, es peor aún si no consideramos alguna población en el discurso.

En el mismo sentido, tenemos que garantizar que todos los seres humanos tengamos los mismos derechos y deberes, sin importar género, identidad u orientación sexual, raza, nacionalidad, estrato socio-económico, edad, situaciones de discapacidad, etc. Claro, tenemos que tener estadísticas diferenciales para garantizar que se dé esta igualdad y debemos ofrecer alternativas para mitigar y reparar años de discriminación.

Pero en lo que no estoy de acuerdo, es en creer que para dar visibilidad, igualdad y reparación, debemos expresar o mencionar a través del lenguaje todas nuestras diferencias, para que todos nos sintamos incluidos. Esto por el contrario, excluye. Lo que creo que debemos hacer es trabajar para que al hablar de humanidad, todos los seres humanos, independientemente de nuestras diferencias, nos sintamos parte de ella y reconozcamos que tenemos los mismos derechos y deberes. Ésta sería la verdadera inclusión.

Reconozcamos y aceptemos nuestras diferencias y la deuda social que algunos grupos sociales tienen con otros, y hagamos algo para reparar y revindicar esas deudas, no desde el realce de las diferencias a través del lenguaje, sino desde una verdadera inclusión. No somos binarios, no somos polos opuestos, no somos conjuntos diferentes, somos iguales, humanos.

¿Qué piensas tú?

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Moción: Tips de viabilidad – Parte 5

Tip 5: Cambia tu comunicación para cambiar el mundo.

Vivimos en una constante programación de nuestro ser, mediante lo que sentimos, pensamos y hacemos. Lo que somos hoy, es el resultado de todo lo que hemos sentido, pensado y realizado a lo largo de nuestras vidas. Por consiguiente, si queremos cambiar el mundo, hacerlo más viable, debemos empezar por cambiar nosotros. Reconstruir nuestra programación para empezar a actuar, pensar y sentir de forma diferente.

Como estos caminos neuronales ya están fuertemente definidos, frente a situaciones similares reaccionamos de la misma forma, como lo haría cualquier animal. Frente a un estimulo, una respuesta. Afortunadamente los seres humanos tenemos la posibilidad de detenernos a procesar lo que nos está pasando antes de actuar. Y esa es la primera invitación: Si queremos re-programarnos a nosotros mismos y re-programar el mundo, debemos empezar a implementar una pausa entre el estímulo y la respuesta.

Al no reaccionar y tomarnos un breve tiempo para procesar lo que nos está pasando, podemos elegir si actuamos de la misma forma que siempre, o si actuamos de una forma diferente y mejor. Podemos escoger mejor nuestras palabras y la forma de comunicarlas. Y esto hará que actuemos diferente. Al principio, puede que nos cueste un poco de trabajo caer en cuenta para hacer la pausa y elegir un nuevo camino, pero en la medida en que lo hagamos, se irá consolidando un nuevo proceso neuronal, que se volverá nuestra nueva realidad.

Cada vez que pensamos nuevas alternativas, actuamos de forma diferente y sentimos cosas distintas, entrando así en el ciclo de la re-programación. Por lo tanto, esta es la segunda reflexión: Después de la pausa, piensa y organiza tu comunicación de tal forma que te permita re-programarte y cambiar el mundo para que sea viable. Si tu comunicación es asertiva, positiva y constructiva, los resultados serán en la misma vía. Por el contrario, si tu comunicación es deficiente, negativa y destructiva, los resultados serán iguales.

Pensemos en la última vez que dijimos e hicimos algo que lastimo a alguien, que provocó un resultado no deseado y/o que nos hizo sentir mal. Ahora pensemos cómo podríamos hacerlo diferente la próxima vez, para que los resultados sean distintos, mejores. En la medida en que aprendamos de nuestros errores y ajustemos nuestro ciclo de programación pensar, actuar y sentir, percibiremos cambios importantes en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea.

¿Cómo está tu ciclo de programación, constructivo o destructivo?

Si estas mociones te gustan, te invito a que te suscribas a mi blog y a que revises mi libro “Ética para un mundo viable“.


Moción: Tips de viabilidad – Parte 4

Tip 4: Expresar para construir.

Expresarnos, como lo indica el origen de la palabra, significa quitarnos una presión de encima. Es una presión que ya no es (Ex-Presión). Por lo tanto, expresar nuestras emociones y pensamientos es un ejercicio terapéutico que nos permite liberarnos de todas las cosas que presionan nuestro ser. No hacerlo permanente o gradualmente, hace que nuestros sentimientos vayan generando una presión incontenible, que nos lleva a estallar eventualmente.

Cuando la presión no es mucha, tenemos mayor capacidad para medir y controlar nuestras palabras y emociones al momento de expresarnos. Cuando es alta, la probabilidad al descontrol es mayor, y pese a que al explotar liberamos la presión, nuestra presión, es posible que no lo hagamos de la mejor manera, lo que trasladará la presión a nuestro interlocutor. La presión no se dispersa del todo, se traslada, haciendo que el interlocutor la sienta como un golpe, una amenaza o un ataque violento.

Por consiguiente, siempre es mejor expresarnos cuando la presión es baja, permitiéndonos controlar mejor el impacto que puede tener nuestros sentimientos y opiniones en los demás, para que ellos puedan recibirlos de la mejor manera. Adicionalmente, expresar sólo cosas negativas, sin un claro objetivo, más allá de manifestar el sentir, no aporta mucho en el ejercicio de liberar la presión y especialmente en el ejercicio de construir a partir de nuestras emociones y pensamientos.

Quejarnos por quejarnos no sirve para mucho. Expresar que la situación está terrible, que la gente es inconsiente, que el planeta está sufriendo, etc., está bien para liberar un poco la tensión, pero no va más allá, no nos permite conocer realmente qué de toda la situación, la gente o el planeta nos afecta y especialmente, no nos permite construir algo. Debemos por lo tanto aprender a expresar, lo bueno y lo malo, siendo más concretos y específicos, y teniendo en cuenta qué queremos construir a partir de las cosas que expresamos.

“No me gusta tal cosa, creo que sería mejor de esta forma”. “Estoy aburrido de esto, quisiera hacer esto otro”. “Me encanta, sigamos así”. Estas frases, por ejemplo, son mejores para ayudarnos a expresar nuestros sentimientos y pensamientos y permiten la puesta en común con nuestro interlocutor, de tal forma que podamos construir en conjunto a partir de nuestros sentimientos.

Finalmente, si queremos hacer viable nuestro mundo para todos, debemos aprender a expresarnos saludablemente y buscando siempre que el objetivo sea construir, no destruir. ¿Con qué frecuencia expresas los sentimientos o ideas que te presionan internamente? y cuando lo haces, ¿Buscas construir o mejorar algo, o sólo lo haces para quejarte, renegar y ofender?

Espero esta reflexión nos ayude a reconocer la importancia de expresarnos para construir. Y si te gustó, te invito a leer mi libro “Ética para un mundo viable“.


Moción: Expresión

¿Alguna vez te has puesto a pensar en el significado de la palabra expresión? Bueno, la respuesta por sencilla que parezca puede causarte una gran impresión, debido a que usamos esta palabra y sus derivadas a diario pero no reflexionamos a fondo sobre el ejercicio que estamos haciendo. Básicamente expresión significa ex-presión, es decir, una presión que ya no es.

Por lo tanto, el ejercicio de expresarnos o de expresar nuestros sentimientos e ideas es una práctica que realizamos para liberar nuestras presiones internas. Los sentimientos que no se expresan se vuelven una carga, una presión, que poco a poco se va acumulando hasta que estalla de alguna forma.

Una de las formas de estallar es que todos los sentimientos salen a flote en un instante, sin control. Lo que querías expresar es tan grande que te sobrepasa y tienes que dejarlo salir todo de una. El problema de esto es que no puedes controlarlo, es una presión muy grande, así que no siempre puedes manifestarlo de la mejor manera para que el receptor de tus sentimientos pueda recibirlo satisfactoriamente.

Otra forma de estallar es que tus sentimientos e ideas te empiezan a enfermar. Es lo que se conoce como somatizar. Tus sentimientos e ideas se convierten en síntomas físicos, orgánicos y funcionales. Al no encontrar salida, es como si tus sentimientos se expandieran por tus órganos y empezaran a presionarlos, causándote malestar físico.

Por lo tanto, ninguna de las formas de estallar es buena para ti, ni para los que te rodean. Es por esto que la solución, es ir liberando la presión, poco a poco, para que no se acumule. Y la forma de hacerlo es expresando tus sentimientos e ideas. Puedes hacerlo escribiendo o hablando con tu pareja, tu familia, tus amigos o conocidos, incluso con desconocidos, porque sólo el hecho de manifestarlos ya hace que se libere la tensión en tu interior.

Finalmente, tampoco se trata de expresar por expresar, salir a decir lo primero que se te ocurra sin pensar en el receptor de tus sentimientos, pues estos pueden afectarlos. Pueden ser recibidos de forma incorrecta o sencillamente el receptor recibe toda tu presión y ahora se convierte en su presión.

Aprende a expresarte, en justa y sana medida. No te cargues de emociones, libera la presión poco a poco, expresando tus sentimientos e ideas de la mejor forma y en el mejor momento.  No esperes a que sea muy tarde y estalles.

Moción: El poder creador de la palabra

El lenguaje tiene la capacidad de crear universos enteros, porque con las palabras podemos hacer realidad lo que nuestra imaginación sueña, y al socializarla, hacemos que sea una realidad también para los demás. Cuando inventamos una nueva palabra estamos transformando ese imaginario en algo tangible, real.  Por lo tanto, si soñamos con un mundo mejor, debemos empezar a crear las palabras correctas y usarlas constantemente para que se transformen en realidad.

Nunca he visto un unicornio, minotauro, extraterreste o monstruo, por dar algunos ejemplos, pero solo por el hecho de que la palabra existe, y la conozco, estos personajes existen en mi realidad. No significa que crea en ellos, pero los puedo imaginar, así como cuando al escuchar las palabras playa, manzana o casa, puedo visualizarlas en mi mente.

Y es por esto que gracias a la literatura podemos sumergirnos en infinitas realidades. Los libros, las historias, nos pueden llevar al pasado, al futuro, a realidades alternas o a planetas lejanos. Todo lo que soñamos, al volverlo una palabra, se crea en nuestra realidad.

Independiente de cualquier creencia, el libro del génesis en la biblia es muy interesante porque demuestra el poder de la palabra. En él, Dios no crea la luz, las aguas, la naturaleza ni al hombre, Dios lo que hace es decir que se creen y les da nombres. Es decir, Dios crea todo el universo al decirlo y convertirlo en palabras. Y en ese sentido, tendría toda coherencia pensar que fuimos creados a su imagen porque tenemos ese mismo poder divino, el poder de crear nuestra realidad tan sólo mencionándola.

Si somos conscientes de este poder, entonces está en nuestras manos, o mejor dicho… en nuestras palabras, la capacidad de crear el mundo que soñamos. Pero para hacerlo, debemos empezar a ser conscientes de cómo hablamos y qué palabras usamos.

Hablar es algo tan natural como respirar y es por eso que lo hacemos de forma autónoma, repitiendo lo que escuchamos, sin muchas veces entender plenamente de lo que estamos hablando. Por lo tanto, no estamos creando nuestro propio mundo, sino que estamos repitiendo el mundo que nos rodea.

Esto explica por qué hay tanta corrupción, pese a que la mayoría pensamos que es mala para un país. Porque al decir constantemente expresiones como “Malicia indígena”, “Ser vivo”, “hoy por mi, mañana por ti” o “Es que dio papaya”, estamos creando un mundo de corrupción sin darnos cuenta.

Por lo tanto, piensa bien antes de hablar, escoge sabiamente las palabras que dices para que estás construyan el mundo que tu quieres, y no repitas palabras por que sí, sin entender el significado que estás cargan. Si lo haces, estarás un paso más cerca de aprovechar el poder creador de la palabra a tú beneficio. Úsalo, aprovéchalo para construir un mundo mejor para todos.

Moción: Etiquetas

Gracias al lenguaje, nuestra forma de vida se ha facilitado mucho. Ya no necesitamos llevar a los demás hasta donde está el objeto y señalarlo para que ellos sepan a qué estamos haciendo referencia. Ahora solo con decir palabras como árbol, casa, agua, etc., es suficiente para entender a qué nos estamos refiriendo.

No obstante, parece ser que se nos ha olvidado que estas palabras o etiquetas que les ponemos a las cosas, no representan el todo en sí. Es decir, un árbol es más que eso, podemos determinar qué tipo de árbol es (Pino, Samán), hacer referencia a cierta parte del árbol (tronco, hojas, flor, fruto),  discutir su altura, anchor, edad, y miles de cosas más que hacen parte de lo que es un “Árbol”.

En este mismo sentido, desafortunadamente nos pasa con las personas. Creamos palabras o etiquetas para definirlas pero olvidamos que las personas son mucho más que simples etiquetas. Claro, usar referencia como alto, calvo, con camisa roja, cuando alguien está buscando a una persona es muy útil y facilita la comunicación. El problema está cuando nos aferramos a las etiquetas para definir a las personas.

Y tenemos etiquetas para todo. Etiquetamos por género, preferencia sexual, país de origen, color de piel, edad, discapacidad, religión, poder adquisitivo, preferencia política, equipo de fútbol, en fin, por cualquier cosa. Y lo grave es que nos creemos las etiquetas y pensamos que todos los que tienen esa etiqueta son iguales. Nos cerramos a la posibilidad de conocer seres humanos maravillosos, o terribles, pero seres humanos únicos, por el sencillo hecho de haberlos definido en una sola palabra, en una etiqueta.

Te invito entonces a ver y comunicarte más allá de las etiquetas. Date la oportunidad de conocer personas diferentes a ti, sin pre-etiquetarlas. Disfruta definiendo a tus seres queridos en 50 etiquetas o más, no sólo en una o dos como solemos hacerlo. Finalmente, no juzques a nadie por las etiquetas que otros les han puesto, tomate el tiempo para conocerlas y ahí si, construye las etiquetas que consideres mejor las definen.

Recuerda, las etiquetas no son malas, facilitan nuestro proceso comunicativo, pero recuerda que son sólo eso, no son estándares universales, no son fórmulas simplificadoras ni definiciones sin peso. Cada etiqueta viene cargada con un peso según nuestros juicios y valores. Por lo tanto, no las uses sólo por repetirlas o porque están de moda. Úsalas sabiamente, para que representen todo lo que quieres expresar.

Especialmente ahora, en tiempos modernos, en los tiempos de #Etiqueta, piensa y valida muy bien lo que estás expresando en una sola palabra o etiqueta.